Todo lo que necesitas saber para ser más productivo

Todo el mundo quiere ser más productivo, sobre todo en lo que se refiere al trabajo.

A continuación, te dejamos algunas de las formas (con base demostrable), para que seas más productivo en tu trabajo desde hoy mismo.

#1 – Deja de hacer varias tareas a la vez.

Cuando intentamos realizar varias tareas al mismo tiempo, acabamos por hacerlas más despacio y cometiendo más errores.

A pesar de que la economía está mejorando ligeramente, se pide a los trabajadores que hagan más con menos, lo que acaba por hacer que recurran constantemente a la “solución” de la multitarea. Por muy tentador y eficaz que esto pueda parecer a corto plazo, a largo plazo puede traer consecuencias terribles para el trabajador y para su productividad.

Estudios realizados indican que la productividad puede disminuir hasta en un 40% debido a los bloqueos mentales provocados por el cambio frecuente de tareas.

Desconectar cuando se está tratando trabajos que exijan determinada concentración es esencial para no distraerse y perjudicar la calidad del trabajo realizado. Internet, las redes sociales y el e-mail son todos los elementos que perjudican la productividad.

#2 – No trabajes fuera del horario laboral.

Está comprobado que, si disminuyes tu horario de 10 a 8 horas, la productividad aumenta.

En la gran mayoría de las empresas, la productividad y la lealtad se miden por las horas que un empleado pierde “trabajando” en su puesto de trabajo. Juzgar estos factores por las horas de trabajo no es la fórmula correcta que debemos tomar, ya que, en realidad, en lugar de traer resultados positivos, el trabajo excesivo disminuye el rendimiento y da lugar a problemas físicos y mentales.

Una buena forma de gestionar tu tiempo para que no sientas que necesitas trabajar “horas extra” es priorizar. Haz primero la tarea que menos te guste. Esto te dará fuerzas para trabajar eficazmente, hasta llegar a las tareas que más te gusta.

#3- Intenta recibir luz natural.

Los trabajadores que se sientan cerca de una ventana tienen menos tendencia a sufrir algún tipo de depresión relacionada con el cambio de estación (trastorno afectivo estacional) y tienen tasas de absentismo más bajas.

Es importante que hagas que tu espacio de trabajo sea productivo. Un ambiente con una temperatura agradable y con la presencia de luz natural nos hace más felices y más productivos, en una diferencia de casi 15%. La verdad es que muchas personas pueden no tener este “lujo” de que se sienten cerca de una ventana, pero es por eso que es importante que lo intentes, por lo menos, levantarte e ir a la calle el mayor número de veces posible.

El simple hecho de recibir luz natural de una ventana hace que tengamos una mejor noche de sueño y que el regreso al día de trabajo sea más fácil y más productivo.

#4- Aprende a decir que no.

En lugar de trabajar excesivamente, debes centrarte en las tareas que son prioritarias y que producen más resultados. Lo demás, a no ser que sea crucial que lo hagas, delégalo a otra persona.

Para tener un mejor resultado de la inversión de tiempo en las tareas es necesario que le des prioridad y te mantengas extremadamente centrado. Lo más probable es que no te va a ser posible concretizarlo todo de tu lista de tareas y la verdad es que cualquier interrupción, por pequeña que sea, te costará tiempo. Aprende a decir que no a las cosas que no tienen un resultado significativo para ti y centra tus esfuerzos donde sabes que marcará la diferencia.

#5 – No seas perfeccionista.

Olvídate de la perfección y haz tus tareas. Si estás preocupado en hacer las cosas a la perfección, la mayoría de las tareas nunca se terminarán.

Hay varios estudios que indican la existencia de una correlación entre el aumento del perfeccionismo y la disminución de la productividad. Al centrarnos demasiado en el cumplimiento de una tarea, acabamos por descuidar todo lo demás que tenemos pendiente y el volumen de los resultados que conseguimos producir es muy inferior.

También se han encontrado diferentes vínculos entre el perfeccionismo y ciertas enfermedades relacionadas con la salud mental, tal como la depresión, la ansiedad, dependencia de drogas y aumento del riesgo de suicidio. La relación con problemas físicos también es una realidad: el asma, jaquecas, y el síndrome del intestino irritable. Esto está ciertamente relacionado con la cantidad de estrés que los perfeccionistas depositan sobre sí mismos.

¿Eres perfeccionista? Entonces necesitas aprender a relajarte y a “dejar” ciertas cosas, o es muy probable que acabes teniendo una crisis mental. Prioriza y haz una lista todos los días de lo que “tienes”, “debes” y “quieres” hacer para definir lo más importante en cada día.

#6 – ¡Saca tiempo para pensar!

El descanso consigue hacer que nuestro cerebro procese mejor la información, seamos más creativos y construyamos recuerdos “estables”.

Vete de vacaciones y pásatelo bien. Por cada 10 horas de vacaciones, tu rendimiento aumenta, a tu vuelta laboral, en un 8%.

En un estudio americano hecho durante cuatro años, los investigadores se centraron en el análisis de los hábitos de trabajo de los empleados de la empresa Boston Consulting Group. En esta experiencia, los consultores de la empresa reservaban una noche a la semana dedicada al tiempo del personal, sin interrupciones, incluso si estuviese habituado a trabajar por la noche desde casa.

Todos los involucrados se resistieron a esta nueva dinámica al inicio, pensando que estarían solo perdiendo tiempo útil de trabajo. Más tarde, los consultores aprendieron a gustar este “tiempo libre” en su horario y a entender que esto no solo les “refrescaba”, sino que también les aumentaba las ganas de trabajar, lo que les hacía estar más satisfechos con su trabajo, con una visión de futuro en la empresa a largo plazo, más satisfechos con su balance personal-profesional y más orgullosos de sus conquistas.

#7 – Date un paseo.

Está comprobado que estirarse un poco, levantarse de la silla y “caminar” aumenta la capacidad de “resolver problemas” y la creatividad.

Pasar todo el día metido en la oficina tiene consecuencias graves para la salud. Estar sentado ha pasado a ser el nuevo “fumar” y por ello se hacen cada vez más campañas, sobre todo en el ámbito laboral, para incentivar a las personas a que se levanten y caminen un poco cada 30 minutos.

Una buena solución, aunque sea algo más alternativa, son los encuentros o reuniones de trabajo porque hacen que seas más creativos y te saca del contexto habitual, lo que ayuda a crear nuevas ideas.

Intenta trabajar en ambientes diferentes, prueba ir a cafés, parques, entre otros. Encuentra lugares donde te sientas más cómodo, pero no te quedes en un solo sitio.

#8 – Échate una siesta.

Una siesta (aunque sea corta) te proporcionará más atención y hará que seas más productivo cuando te despiertes. Por ello, duerme lo suficiente, haz ejercicio y come de forma de saludable para potenciar al máximo tu bienestar diario.

Las siestas, al igual que cualquier otra forma de descanso, recargan nuestro cerebro, lo que es perfecto para combatir la pérdida de energía por la que todos pasamos, sobre todo por la tarde. Muchas empresas actuales cuentan con salas para las siestas en sus oficinas porque comprenden el valor que un buen descanso tiene en la productividad de los trabajadores.

Por cada hora y media de sueño perdido, tu atención diaria disminuye un 32%.

#9 – Trabajar haciendo “sprints”.

Trabajar mediante sprints de 90 minutos seguidos, con un intervalo de 20 minutos, aumenta nuestra productividad en hasta un 16% y nos permite estar más concentrados y con más energía. Esto se llama técnica de Pomodoro: dividir una tarea grande en períodos cortos de tiempo, con intervalos, para aumentar tu concentración en las tareas y tu productividad.

La verdad es que, independientemente del cansancio que sintamos, muchos de nosotros tomaremos uno o dos cafés para conseguir continuar el día, sin hacer ninguna pausa. Esta es exactamente la forma errónea de afrontar el trabajo.

Es necesario sacar tiempo para descansar y recuperar, incluso que sean períodos muy cortos, para poder volver frescos y con las pilas cargadas para continuar. Bastará hacer pausas regulares de 20 a 25 minutos. Esto hará que te sientas mejor, más centrado y con energía para cuando vuelvas y, asimismo, conseguirás hacer mucho más en menos tiempo.

86% de los empleados señalan que hacer pausas les hace más productivos.

 

Empieza a ser más productivo desde hoy mismo. Pon en práctica los consejos que te presentamos y adquiere un software de gestión para tener más control sobre lo que todavía tienes que hacer y hasta cuándo lo tienes que hacer.