9 hábitos de trabajo para llegar a casa a tiempo

Cuando nos convertimos en emprendedores es fácil ver todo lo que las horas excesivas de trabajo pueden hacer con nuestra salud, como el estrés y la ansiedad, ya que el negocio siempre tiene una lista de acciones pendientes que no tiene fin. Sin un equilibrio saludable entre una vida fuerte y una vertiente personal bien estructurada, tu trabajo puede rápidamente convertirse en poco inspirador. Alejarte de tus secretarias todos los días, aunque con tiempo suficiente para hacer algo puramente recreativo, le da tranquilidad, conocer nuevas perspectivas y te liberará para que te de lo mejor de ti en todos los aspectos de tu vida.

El primer paso es aceptar que tu trabajo nunca estará hecho al cien por cien. No es saludable que tu jornada laboral termine cuando ya se te hayan acabado las fuerzas. Por ello, prueba con encajar en tu rutina estos 9 hábitos y empieza a vivir tu día a día en toda su plenitud.

1. Establece una hora fija para salir todos los días

Hay algo muy poderoso en lo que se refiere a las horas establecidas. Si sabes que tienes un plazo de entrega a las 17h, podrás trabajar de una forma inteligente y productiva durante el día, para garantizar que podrás lograr tus objetivos. Incluso si no tienes ningún compromiso, y, aun así, considera tu tiempo después de tu jornada, intenta quedar con tus amigos para después de la salida del trabajo. Las prioridades serán más fáciles de gestionar cuando tu tiempo es escaso.

2. No insistas en tener la última palabra

¿Alguna vez has tenido ese intercambio de e-mails interminable? ¿O has tenido aquel tipo de conversación en las que las palabras “gracias” y “ok” ocupan cerca del 90% de tus últimos correos? Olvídate de eso y, al final del día, no te dejes dominar por conversaciones que no sean productivas. Si puedes, evitarás e-mails antes de salir. No solo te harán quedarte más tiempo en la oficina, sino también estarán haciendo que los demás se queden más tiempo. Si no te resistes a enviar unos cuantos e-mails para aliviar tu carga del día siguiente, archívalos y envíalos por la mañana.

3. Deja de trabajar una hora antes de salir del trabajo

Olvídate de sumergirte en un proyecto complejo o planificar una reunión para la última hora antes de tu salida. Lo más probable será que pierdas la noción de las horas y que dejes que los otros planes sean los que sufran las consecuencias. En su lugar, comprométete contigo mismo a dejar la última hora, todos los días, para que te prepares para el día siguiente. Esto significa cerrar todo el trabajo pendiente por realizar, responder a los últimos e-mails del día, organizar tu escritorio y poner en lista tus prioridades para la mañana que te espera. De este modo, te quedas listo para volver a la acción a partir del momento en que te sientes en tu silla del escritorio.

4. Protege tu tiempo y mantén un equilibro vida personal / trabajo

No dejes que tu agenda, a pesar de que esté llena, te haga pensar que eres productivo. Si tus días están ocupados de principio a fin, es muy probable que esté ocurriendo exactamente lo contrario. Si eres ambicioso, querrás decir que sí a todo e intentarás por cualquier medio que tus días estén repletos de tareas para que sientas que estás dando lo mejor de ti. Muchas veces, los líderes generales se dan cierto “margen” entre las reuniones para hacer cosas tan importantes como darse un paseo o tener 5 minutos para distraerse. Si eres víctima de reuniones infinitas, empieza por reservar para ti una o dos horas del día.

5. Deja mensajes y trabajo a tus compañeros de la parte de la tarde

Una de las mayores ventajas de ser tu propio jefe es que tienes la flexibilidad de poder gestionar tu proprio tiempo. ¿Necesitas ir al supermercado o invitar a los amigos para que cenen en tu casa? Aunque hay un beneficio enorme en hacer estas cosas durante la semana, el lado malo es que consumen más tiempo de lo que se puede pensar inicialmente. Un recado rápido o una reunión fuera de la oficina, siempre durará más que lo que tenías planeado. Las llamadas personales y visitas a las redes sociales también cobran su propia vida. Si quieres salir del trabajo todos los días a tu hora y evitar tener que trabajar por las noches y fines de semana, mantente totalmente centrado en tus tareas mientras estás en horario laboral.

6. Planifica con antelación

Una estrategia eficiente es la de construir un listado de prioridades a seguir todas las semanas y asegurarse, que lo estás siguiendo. Deja algún tiempo reservado los viernes por la tarde para analizar los objetivos que quieres alcanzar e incluir con una visión definida de lo que te queda por delante y aquello que quieres alcanzar, será mucho más fácil hacer con que esto ocurra. Lo más importante de todo es que seas realista. Divide grandes proyectos en pequeñas fases, para que te sientas que estás constantemente con todo marchando correctamente.

7. Lee e-mails en bloques

¿Tienes la fuerza la voluntad necesaria para apagar tu e-mail? Si la tienes, serás, casi por seguro, una persona bastante productiva. El hecho de reservar en la agenda algún tiempo para leer y responder a tus e-mails dos o tres veces al día, te garantizará que no estás simplemente respondiendo a e-mails en lugar de trabajar en aquella tarea prioritaria que tienes desde el lunes. Además, tendrás de forma adicional el hecho de que las personas entiendan que no están constantemente pegado a sus mensajes, y así evitarán enviarte correos con preguntas sencillas o con problemas que ellos mismos son capaces de resolver.

8. Realiza tus tareas semanales a una hora determinada

A pesar de que la vida de un emprendedor normalmente es imprevisible y caótica, hay ciertas tareas de las que nadie puede escapar y las tiene que hacer sí o sí. Una forma de garantizar que todo esté bajo control es planificar siempre el mismo horario todas las semanas para hacerlas. Por ejemplo, reservar los martes para la contabilidad y los miércoles para las reuniones. De esta forma entrarás, instintivamente, en la rutina de realizar tus tareas a una determinada hora, siendo más productivo con el tiempo que te queda.

9. Si te lleva menos de dos minutos, hazlo

¿Cuántas veces tomamos nota (mental o escrita) para enviar un correo a alguien, poner una reunión o comprobar algo? Una forma muy buena de reducir tareas mínimas es siguiendo esta regla: si tarda menos de dos minutos, hazlo. No hagas un plan de acción, no lo añadas a tu lista de quehaceres, simplemente hazlo. Con esta regla, serás mucho más productivo y estarás más motivado para terminar el resto de tus tareas pendientes.