Los desafíos más comunes para los pequeños negocios

Empezar un negocio puede ser motivador y enriquecedor, pero también muy difícil y, a veces, los desafíos son mayores de los que se esperaba. Muchas son las dudas que surgen, así como los problemas y un conocimiento previo de lo que puede ocurrir. De ello hasta la forma en la que podemos evitar o corregir ciertas cosas, todo cambia.

Empezar un negocio es fácil, mantenerlo es el gran desafío 

  • Problemas con el dinero.

Las cuestiones de capital son la principal razón para el cierre de la mayoría de los negocios hoy en día. Un estudio de 2004 del US Bank reconoce que el 79% de los pequeños negocios que han cerrado señalaban que “habían empezado con poco dinero” como una de las causas para que el negocio no tuviera éxito. Esto se debe, sobre todo, al hecho de que los dueños de los negocios pidiesen créditos basándose en sus visiones de negocio en ese momento y no pensando en el peor escenario.

El dueño de un nuevo negocio tiene que ser optimista, pero, en lo que se refiere a los beneficios, debe ir más allá. Sin el flujo de caja adecuado, las situaciones como un período de ventas más bajos pueden acabar con el negocio antes incluso de que haya posibilidades de que crezca.

  • Marketing deficiente.

Otro error común es la prisa que los nuevos negocios tienen en invertir en publicidad impresa y en anuncios de radio, sin antes conocer exactamente el público objetivo y analizar otros datos del mercado.

Los costes asociados al marketing y publicidad pueden ser muy elevados. Si aún no has identificado cuál es el mercado objetivo para tu negocio, esto puede traducirse en un verdadero desperdicio de dinero, dado que esta comunicación puede contener el mensaje equivocado o no estar puesta en el sitio indicado a quien queremos alcanzar.

  • Gestionar el trabajo y la familia. 

El principio de un nuevo negocio implica un gran compromiso de tiempo y una gran fuerza de voluntad. Añadiéndole a esto el estrés financiero que es abrir un negocio, muchas veces los dueños de los nuevos negocios tienen la dificultad en encontrar un equilibrio entre las grandes exigencias de esta fase del negocio y la familia. Si el estrés del trabajo se lleva a casa puede ser complicado gestionarlo todo de la mejor manera.

  • Intentar hacerlo solo.

A los nuevos empresarios les gusta creer frecuentemente que consiguen tratar de todas las operaciones de la nueva empresa solos. Muchas veces se trata de una estrategia para ahorrar recursos, pero, por regla general, se da con muchos malos resultados porque el trabajo es sencillamente demasiado.

Muchos negocios pueden tener la necesidad de tener empleados a jornada completa, pero una buena idea es tener por lo menos dos compañeros, un abogado y un contable, listos para que te ayuden. Con esta asistencia con experiencia y confianza los problemas existentes se podrán evitar.

Cuando se llegue al momento de contratar más personal, sé exigente y cuidadoso en tu elección. Tus empleados son una parte esencial del éxito de tu negocio.

  • Fatiga.

Las horas extras, el trabajo en sí y la presión tienen consecuencias directas en la forma en la que miras para el negocio. Muchos empresarios, incluso los más exitosos se quedan “presos”, trabajando más horas de las que sus empleados porque temen que el negocio pierda el rumbo en su ausencia. Cuando la fatiga se apodera de ti, puedes tomar decisiones precipitadas para tu negocio o incluso desear abandonarlo. Encontrar un camino equilibrado que mantenga el negocio fluido, sin desgastar completamente al dueño es un desafío temprano (y muy frecuente) en la evolución de los pequeños negocios.

  •  

    Dependencia de los clientes.

Si un cliente es responsable por más de la mitad de los beneficios, esto es preocupante. Diversificar la cartera de clientes es vital para hacer que un negocio crezca, pero puede ser difícil, sobre todo, cuando el cliente en cuestión paga bien y a tiempo.

Desgraciadamente, a largo plazo, esto puede ser un hándicap, ya que parece que eres un subcontratado por una empresa más grande, siendo que nosotros, que prestamos el servicio, somos los que nos quedamos con una mayor dependencia del cliente. Claro que esto puede significar que tus clientes principales tengan una necesidad constante de tu producto o servicio, pero generalmente es mejor para el negocio tener una base diversificada de clientes a los que recurrir cuando algún cliente determinado te rechaza.

  • Productos y servicios sin el precio adecuado.

Incluso si compites con las “grandes” empresas, lo más probable es que no puedas fijar precios como los de esas entidades. Las empresas nacionales e internacionales obtienen productos a precios muy bajos debido a economía de escala y contratos de exclusividad con proveedores.

Establecer precios muy bajos para tus productos o servicios puede retrasar el proceso de obtención de beneficio. En su lugar, establece precios justos y asegúrate de que ofreces un servicio de excelencia a tu cliente. También es recomendable que fijes un horario y locales convenientes, de acuerdo a lo que tu cliente necesita.

  • Equilibrar la calidad y el crecimiento.

En cualquier negocio parece que, a veces, los problemas que lleva consigo el crecimiento son mayores que los beneficios. Estando un servicio o producto en cualquier fase, el negocio debe “sacrificarse” para que pueda crecer. Esto puede significar, por ejemplo, que no es capaz de generar personalmente cada relación con el cliente o de inspeccionar todos los productos uno a uno.

Desgraciadamente, este es el tipo de implicación y atención que hacen que un negocio tenga éxito y es por eso que, muchas veces, los pequeños negocios se aferran a este hecho en detrimento del crecimiento de la empresa. Hay una gran diferencia entre un trabajo de mala calidad y una obsesión exagerada con la calidad y, por ello, el dueño del negocio debe conducir la empresa hacia un crecimiento que no perjudique la marca.

Mantenerse organizado, consciente de todos los aspectos y evolución de tu negocio son aspectos fundamentales para saber gestionar tu negocio, sobre todo, si acabas de empezar.

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