Aprende cómo vender más en Ferias

¿Vende tus productos durante las vacaciones o cuando estás fuera de tu tienda?
Entonces también sabrás que esta puede convertirse en una tarea motivadora, pero también exhaustiva. Tenemos algunos consejos que te van a ayudar a hacer una gestión más fácil para tu negocio y a optimizar tus ventas para cuando decidas llevar el negocio más allá de tu tienda física.

  • Vea lo que los que “tienen éxito” están haciendo.

Que te guste mucho un negocio o un producto no significa que lo sepamos vender en seguida. Primero, es importante visitar algunas ferias del género para entender exactamente cómo funciona todo y si el producto que queremos vender tiene la calidad y la personalidad necesaria para tener éxito en aquella feria.

Es también importante encontrar el sitio ideal para tu producto, tanto a nivel del tipo de feria que se trata como de la propia localización. Puedes aprender mucho sobre qué comportamiento adoptar en esta forma de hacer negocio, haciendo preguntas a otros vendedores con más experiencia. Ellos, mejor que nadie, saben qué ferias merecen la pena intentarlo y cuáles no.

  • Trae los deberes hechos de casa.

Un poco de investigación te dejará mucho más preparado para lo que te espera del otro lado. ¿Cuál es el público que va a comprar a ese sitio? ¿Qué tipo de ambiente y experiencia se espera allí? ¿Cuánto te va a costar estar allí presente? ¿Cuál debe ser mi expectativa de venta?

Todas estas cuestiones deben estar bien reflejadas, sobre todo, porque vender en cualquier sitio implica inversiones, unas inversiones que deben siempre ser bien ponderadas. Estos costes, normalmente se relacionan con el expositor en sí, con todo el material de marketing y decoración necesarios, con los costes de viaje o con los costes de pedido. Todo ello sin contar con los costes inherentes a la adquisición del material que estás vendiendo. Dependiendo del lugar de la feria, puede también ser necesario una licencia o autorización para vender allí.
Antes de tomar una decisión, haz una estimación de cuánto necesitarás vender para que tu presencia en aquel lugar sea beneficiosa (o para que, al menos, alcance el umbral de rentabilidad).

  • Pagos con tarjeta.

Las ferias y sitios similares son lugares desenfadados. La cantidad de dinero en efectivo que los consumidores llevan a estos sitios es reducida y por ello es más fácil para ellos, independientemente del valor de la compra que están realizando, que puedan utilizar su tarjeta para hacer las transacciones, sobre todo, porque están constantemente saltando de “puesto en puesto”.

Facilita al máximo la experiencia de tu consumidor con tus productos. Si no aceptas tarjeta es muy probable que, casi seguro, pierdas ventas para los puestos que sí lo tienen disponible.

  • Pide el precio correcto.

Aunque los productos en este tipo de lugares sean conocidos por tener un precio más bajo y que, por ello, sean más fáciles de vender, en general es necesario vender mucha más cantidad de productos para cubrir los gastos que has tenido y conseguir algún beneficio.

La verdad es que las personas buscan entre todos los artículos y los mejores precios de adquisición. Para ir al encuentro de la diversidad de personas que se desplazan a estos lugares, es importante tener productos que respondan a los diferentes tramos de precio.

  • Empieza siendo pequeño.

No inviertas dinero hasta no estar seguro de que esta inversión dará frutos a tu negocio. Mientras estés en el proceso de establecer tu reputación y construir una red de clientes, independientemente del lugar en que te encuentras haciéndolo, mantén tus gastos al mínimo. Alquilar o pedir prestado un puesto a otro vendedor (en lugar de comprarlo) es una buena solución, o incluso inicialmente dividiendo el puesto con otro vendedor o artista.

Puede ser que, con el tiempo, aparezcan clientes habituales, incluso en este tipo de ferias, pero piensa en futuro, teniendo siempre en cuenta los peores escenarios, para poder estar preparado. Tener éxito implica siempre dedicar tu tiempo, esfuerzo y dinero y es por eso que antes de comprometerse es tan importante probar terreno y ver si este es el negocio correcto para ti.

  • No vayas solo.

Aunque motiven mucho a empresarios y consumidores, las ferias pueden llegar a ser bastante agotadoras y es por eso que es importante llevar a alguien que te ayude con tu puesto y a atender los clientes, incluso en los momentos de descanso. Esto va a permitirte hacer las pausas para ir al baño, tomar un café, y, sobre todo, comer sin que tengas que cerrar el stand y posiblemente perder algunas ventas por ello.

Al inicio, tendrás que echar mano de “buenos amigos” y de la ayuda de tu familia para conseguir afrontar los desafíos que hacen parte de esta nueva apuesta de negocio.

  • Conoce lo que vas a vender.

Gestiona de manera fácil tus stocks. No dejes que ninguno de tus productos se agote, y lleva a cabo un control sin complicaciones de tus pedidos, pero no lleves material en exceso hasta el punto de regresar a casa con la mayoría de las cosas que te llevaste. Es por esto que la apuesta por un software que te permita garantizar que llevas stock suficiente para lo que buscan tus clientes es la mejor opción.

No te olvides de que además de los productos que vendes allí, tendrás que afrontar todas las cuestiones de logística de tu puesto: llevar algunas sillas, una mesa pequeña, una calculadora, un aparato que acepte transacciones por tarjeta de crédito, una impresora para imprimir las facturas, bolsas para que los clientes se lleven los productos que han acabado de comprar y otros materiales, como folletos, catálogos, entre otros.

  • Llama la atención de tu público.

A los compradores les gusta ver que hay pasión del otro lado del mostrador para vender un producto determinado. Tu puesto no necesita ser extremamente creativo, pero aspectos como la limpieza, la buena disposición de los productos y los precios bien marcados, hacen que el puesto sea más atractivo para un consumidor. Cuanta menos confusión generar en el consumidor, más positivos serán los resultados de la interacción entre el ambiente creado en el puesto, el vendedor y el consumidor en sí.

  • Crea una mailing list.

Las ferias o eventos similares son una óptima forma de desarrollar una base de datos de clientes. Las iniciativas como un sorteo de tus productos u ofrecer algo al cliente con el logo de la empresa a cambio de un contacto o una dirección son formas simples ir configurando esas bases de datos y generan siempre reacciones positivas (a las personas les encanta la idea poder ganar algo gratuitamente sin que les cueste mucho trabajo).

Después de conseguir seguir en contacto con tus clientes, tendrás a tu disposición una forma de invitar a tus clientes a otro evento similar que se celebre en el futuro. Esta práctica de enviar correos o realizar llamadas telefónicas es una forma muy económica, personal y hasta más eficaz de conectar directamente con tu cliente y empezar a construir una posible relación duradera.

  • Haz siempre un balance de lo conseguido.

¿Con cuántas personas has interactuado?, ¿para cuántas has conseguido vender?, ¿cuánto te has gastado en el evento?

Antes de avanzar a otra inversión similar, siéntate y evalúa cómo se ha comportado tu negocio realmente, incluyendo todos los gastos que has tenido. Aquí estamos hablando de beneficios y no de las ventas que has hecho, lo que significa que los costes por la compra de materiales, el mantenimiento del puesto, la limpieza y los envíos se descuentan de las ventas totales. Este tipo de evaluación y atención sobre el umbral de rentabilidad te ayudará a decidir si debes volver a participar en esa feria y cuáles son los aspectos que debes mejorar.

 

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